Hoy Nubecita estaba triste. Tenía los ojos revueltos de sueño y el frío le comía la nariz y la planta de los pies. El señor Nube había estado fuera unos días. Fue cuando se frotó los ojos para creerse que él estaba enfrente con un sombrero de copa negro y un bastón. Señor Nube había vuelto, con muchos besos guardados para darselos a su nubecita. Se escondieron bajo el cielo un buen rato, mientras el sol hacía de testigo, y así El señor Nube le dio de uno en uno todos los besos que tenía guardados en el sombrero de copa. Hasta que el sombrero de copa se quedó tan vacío que voló con el viento.
-Mira, está lloviendo!
-Eso son las nubes, lloran porque estan felices de su vuelta.
